TIBET Y CHINASi por algo se ha carecterizado el siglo XX ha sido por la capacidad destructorea del género humano, ha sido el siglo del desastre ecológico, de la alienación constante de la sociedad, de la mediocridad cultural, de la masificación del consumo de drogas de toda índole, de la prosititución infantil, pero sobre todo de los genocidios, el siglo comenzó en Armenia y finalizó en Iraq, siguiendo un reguero de sangre que nos llevaría a vitar regiones geográficas de triste recuerdo, los campos de exterminio nazis, las dos bombas atómicas lanzadas en Japón contra población civil, la guerra de España, Camboya, las estepas de Siberia, Ruanda, y toda la región de los grandes lagos africanos, Palestina, los escuadrones de la muerte en Centroamérica, y seguramente me dejo muchos sitios, lugares que como Biafra ya nadie sabe situar en un mapa, sin lugar a dudas parece que la seña de identidad de esta modernidad sea el genocidio. El intento de aniquilar una población o grupo étnico por parte de otro no es nada nuevo, cuando éramos cazadore y recolectores nómadas habían tribus que atacaban a sus vecinos, saqueaban, violavan y asesinaban, y en muchos casos exterminaban, lo que sucede es que la capacidad destructora del ser humano ha aumentado de una manera inimaginable hace solo cien años. Los auténticos revolucionarios del mundo, aquellos que luchamos por el retorno a la evolución, no podemos ser neutrales ante los intentos genocidas e imperialistas vengan de donde vengan. En los últimos días nos ha llegado la noticia de que en el Tibet han comenzado una nueva oleada represora por parte de las autoridades chinas, justo en el mismo año en que en Pequín se celebraran unos juegos olípicos, podríamos hablar muchísimo sobre el caracter dictatorial y nada comunista del estado chino, un régimen que sería la pesadilla de Marx y de Lenín en donde los empresarios son militantes del “Partido Comunista” con toda la desfachatez del mundo, en donde las diferencias entre ricos y pobres son cada vez más notables, en donde las clases obreras y campesinas son silenciadas y explotadas por unas autoridades borocratizadas adictas al capitalismo más salvaje, y por si eso no fuera poco continuan con una política imperialista y opresora contra las minorías étnicas como por el ejemplo el Tibet. No sabemos con exactitud cuantos son los muertos, los desaparecidos, los torturados, pero son miles, quizás millones desde 1.959, pero de una cosa estamos seguros uno solo ya sería demasiado para que una moral autéticamente revolucionaria y libertaria no mostrase su entera solidaridad con el pueblo tibetano que lucha ya no solo por su libertad sino por continuar existiendo. Aquí no solo hablamos de budismo, que si los tibetanos lo quieren ser adelante que lo sean, no solo hablamos de un idioma, de unas costumbres de una manera singular de entender el mundo, hablamos de la dignidad que es negada a millones de personas, el Socialismo, el Comunismo, palabras que encutran su etimología en sociedad y comunidad no son nada sin una sociedad sin una comunidad, las ideas no se pueden imponer a la fuerza a ninguna colectividad humana, cada pueblo, cada étnia, cada nación encuentra sus propios caminos de evolución hacia el Progreso, “a cada cual a sus necesidades a cada cual a sus posibilidades” esa si que es una visión comunista y libertaria de la realidad, no contaminada por ideas prefabricadas en ningún laboratorio o comité central, un socialismo que se imponga a una población por la fuerza nunca será un auténtico socialismo porque traicionará lo más esencial la sociedad, pero ni tan siquiera estamos hablando de un modelo político o económico, de lo que en realidad estamos hablando es de imperialismo, de agresión, de saqueo de los bienes materiales, de limpieza étnica, de genocidio. Desde el Taller Kropotkin queremos mostrar nuestra más sincera solidaridad con el Tibet, así como con todos los pueblos oprimidos que en cualquier lugar de la Tierra luchan por continuar existiendo.
TALLER KROPOTKIN
MARZO 2.008
SOCIALISMO TIERRA Y LIBERTAD
TERCER MUNDO
Naturalmente todos hemos oido hablar del tercer mundo, es un concepto familiar para nosotros asociado a una serie de ideas muchas veces cargadas de estereotipos, y porque no decirlo de prejuicios de toda índole. Desde de una manera bastante subliminal se introduce en nuestra mente la idea de que tal o cual cosa es tercer mundista, y si con ello se consiguiera la erradicación del hambre y la miseria tal concepto podría ser tomado en consideración, pero la experiencia nos ha demostrado de que en los países en donde se vive mal nada cambia, en todo caso los ricos son más ricos y los pobres son más pobres, como es lógico existen excepciones. Lejos de movilizarnos contra el desastre humanitario que millones de seres humanos como nosotros viven cada día, el concepto de tercer mundo nos inmuniza contra la pobreza, haciendon que pensemos que la miseria es algo de “ellos”, halgo lógico por su condición de subdesarrollados, que no nos puede pasar a nosotros porque en definitiva nosotro somos el primer mundo, y ya dejamos atrás según que etapas históricas. A simple vista, y sin profundizar mucho – el tema daría para pasarse horas escribiendo – el sistema dominante, la dictadura capitalista de libre mercado, consigue tres cosas; la primera, que nos creamos que en nuestros “confortables” mundos occidentales la pobreza está erradicada, cosa la cual no es cierta, según estadísticas, solo en Catalunya viven 700.000 en situación de marginalidad y pobreza, lo que es igual a un 10% de la población catalana, segundo que es algo normal y natural en los llamados países del sur, viendo la pobreza como un factor cultural más, “ellos son así que vamos hacer” tales afirmaciones denotan el caracter racista o almenos eurocentrista que aún pervive en en inconsciente colectivo de muchos occidentales, y por último, abituándonos a la idea de tercer mundo se consigue que asociemos desarrollismo tecnológico a binestar, como si el pueblo bosquimano del desierto del Kalahari no fuera feliz antes de conocer a los occidentales, cuando la experiencia no ha demostrado que lo único que se consigue el desarrollismo es la depredación del medio natural. Dicho lo cual, podemos afirmar que el concepto de “tercer mundo” esta viciado, tendríamos que dejar de hablar de países en vias de desarrollo, hace muchísimos años que África es un inmenso continente lle no de países que camino hacia el desarrollo, y si se supone que están en esa senda almenos ahora habrán avanzado un poquito respecto al pasado, y la realidad es que están igual que ayer por no decir que peor, como decía tenemos que dejar aparcados estos conceptos y comenzar a decir las cosas por su nombre, de lo en realidad estamos hablando es de políticas poscolonialistas e imperialistas de unos países sobre otros, lo que en realidad sucede es que la dialéctica histórica sigue su curso y existe una confrontación entre ricos y pobres, un mal reparto del capital, fruto de una apropiación ururpatoria de la plusvalía que este genera, digámoslo claro los pobres, al igual que los ricos no conocen fronteras, porque no las conoce el capital, el sufrimiento es igual para todos los seres humanos. De lo que sí podríamos estar de acuerdo es de existen dos tipos de miserias distintas de las cuales se nutre el capitalismo, la una es una pobreza visible y palpable que se manifiesta en las hambrunas, en el turismo sexual, en las epidemias como el S.I.D.A, en la falta de agua y las más mínimas medidas higiénicas, en la explotación contra los obreros que trabajan en condiciones de pseudoesclavitud, la segunda miseria quizás es más sutil, es principalmente la miseria moral de aquellos que conociendo la pobreza la toleran,viviendo inmersos en sus problemillas diarios, en sus pequeñas depresiones “burguesas” de niños bien alimentados, son capaces de quejarse ante las autoridades porque no les dejan emborracharse y fumar marihuana en la calle, o echar cuatro lágrimas ante la muerte de un toro en una corrida, pero nada más son pasivos, individualistas, idiotizados, en definitiva fruto de un sistema que calcula muy bien sus jugadas, que lo único que sabe generar es miseria y más miseria, la miseria que destruye ecosistemas en pro de un supuesto bienestar material, ¡ qué contradicción !, la miseria de aquellos individuos que cuando no matan parsonas de hambre los matan a bombazos, y por último esa miseria tan nuestra, la de aquellos que conociendo lo que pasa no mueven ni un dedo para evitarlo.Es obligación moral de aquellos que conocemos, obrar en consecuencia, trabajar por un mundo mejor que que avance hacia el socialismo y la libertad, nos corresponde a todos esta inmensa obra. TALLER KROPOTKIN Marzo 2.008 ¡Socialimo, Tierra y Libertad! kropotkinlibre@yahoo.es
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