Filosofía y Dialéctica

Una de las principales críticas que Kropotkin le hacía al pensamiento dialéctica del finales del siglo XIX y comienzos del XX era el caracter dogmático que este había tomado, por ese motivo el pensador ruso aposto por el empirismo. Podríamos decir que la dialéctica, desde una punto de vista idealista aparece con Hegel, y toma una estructura materialista con Marx, desde una óptica etimológica dialéctica viene de diálogo en contraposición a retórica que vendría a ser el retorno a un mismo punto de partida. Ahora bien por desgracia a los años la teoría ha determinado la práctica y en muchos casos la dialéctica se ha transformado en una especie de fórmula mágica de la cual se echa mano por algunos supuestos defensores de la “razón”. Kropotkin estaba en lo cierto  cuando afirmaba que la experiencia de tal o cual fenómeno no puede ser sustituida por un palteamiento abstracto, es decir que las cosas tienen que ser verificadas por la práctica empírica, esto, en principio no tiene que estar reñido con la dialéctica materialista, dialogar sobre cosas materialmente demostrables, pero no puede para modificar la realidad a nuestro antojo.
Podríamos afirmar que la dialéctica como metodología filosófica nace con Hegel, aunque encontramos pensaminento dialéctico entre los clásicos, y se desarrolla desde una óptica materialista con Marx. Las críticas que realiza Kropotkin a la dialéctica en contraposición al empirismo que él defendía son comprensibles sin entendemos que la dialéctica- ya incluso en aquellos años- se había transformado no como un método de análisis de la realidad fundamentado en la experiencia sino como un apriorismo, es decir apriori se daba por supuesto una idea prefijada sin que esta pudiera ser corraborada empiricamente, callendo así en la vieja trampa de dar por supuesto ciertos resultados sin antes haberse realizado los estudios comparativos pertinentes, predominando la teoría sobre la práctica. La dialéctica materialista por su propia naturaleza no puede ser -como algunos han pretendido- una receta mágica de interpretación de los difentes aspectos, sino que como su nombre indica debe ser el diálogo sobre fenómenos materialmente demostrables, así por ejemplo el sexo de los ángeles que tanto preocupó en la antigua Bizancio, no puede ser jamás un tema a tratar por la dialéctica materialista, ya que ni se puede demostrar científicamente que existan los ángeles ni que dispongan de sexo, asi mismo la dialéctica nunca puede ser extremista ya que siempre buscará el punto medio de conconcordia entre dos polos opuestos, así entre tesis y antitesis ella simpre se quedará con la síntesis, por último la dialéctica no es jamás retórica, es decir no torna a un punto de inicio sino que avanza siendo progresista, y cuando se produce entre dos personas con puntos de vista diferentes no es jamás discusión ya que siempre busca el diálogo como su nombre indica. No se puede entender la dialéctica sin el estudio, sin la valoración flexible de todos los datos disponibles para sacar un conclusión, y entendida desde este punto de vista nos daremos cuenta de que no está tan alejada de la metodología empirica defendida por P.Kropotkin.
A continuación voy a reproducir un texto de Murray Bookchin de su libro La Ecología de la Libertad Nossa y Jara Editores capítulo XI página 420.
La recontrucción de la razón como interpretación del mundo debe comenzar con la revisión de las modernas premisas del racionalismo: su apego a la percepción a través de la oposición. Dicho apego opositivo hace que todas las se vuelvan términos antiéticos. El comprender en sí depende de nuestra habilidad para controlar lo que debe ser comprendido, o más radicalmente, para conquistarlo, subyugarlo, eliminarlo, o absorberlo. Como la visión marxista del trabajo, se dice que la razón establece su identidad merced de sus poderes de negatividad y soberanía. Un racionalismo activista como el del idealismo alemán y el del pragmatismo norteamericano es un racionalismo de conquista, no de reconciliación; de depredación intelectual, no de simbiosis intelectual. No es necesario que hay fenómenos en nuestro mundo que deben ser conquistados, más aún, eliminados: por ejemplo, la dominación, la explotación, el gobierno, la crueldad, y la indiferencia al sufrimiento. Pero que la “per se” sea intrínsicamente comprendida en términos opositivos lleva a que la comprensión se vuelva instralista, porque, ocultos en la dialéctica de la negatividad, subyacen los trucos filosóficos para usar al poder como un modo de comprensión.
Así como podemos distinguir entre una técnica libertaria y una técnica autoritaria, también podemos diatinguir entre modos de razón libertarios y autoritarios.

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